jueves 13 de noviembre de 2008

Contra la crisis, el silencio socialista

Algo debe pasar en España cuando las cifras macroeconómicas son sustancialmente 'diferentes' al resto de países de la OCDE. Sobre todo me preocupa una que afecta a muchas familias españolas ahora y es la de la tasa de desempleo. Anunciaba uno de los más prestigiosos informes sobre estas cuestiones, las que elabora el BBVA, que para el año que viene superaremos, holgadamente, la cifra de 3,5 millones de parados, lo que supondría acercarnos a una tasa de desempleo del 15%.
Y creo que la respuesta es sencilla, lo que ocurre es que estamos más preocupados de leyes de memoria histórica, de blindar vehículos, de hacer contratos con carácter retroactivo, de montar 'chiringuitos' para la alianza de civilizaciones y demás 'chorradas' mientras los españoles se ven incapaces de conservar su puesto de trabajo o encontrar uno que les saque de la situación de desempleados.
Por otra parte, parece ser que el Ministro de las Crisis, Solbes, que es un verdadero experto en llevarnos a situaciones de KO económico, pide a CEOE y sindicatos más imaginación. Ante esto, lo primero que se me ocurre, es pedirle a Solbes más empeño en su trabajo. No se lo pueden dar hecho el resto de los agentes. El Gobierno está para legislar y debe escuchar a los distintos agentes sociales pero no debe permanecer de brazos cruzados mientras no le envían propuestas. Debe trabajar en buscar propuestas. De hecho, las propuestas que realiza el Gobierno suelen ser infantiles y cortoplacistas que demuestran falta de capacidad e interés por resolver este problema.
Pero lo que no deja de llamarme la atención es acerca de la salud intelectual de los sindicalistas, siempre llenándose la boca hablando de la defensa del trabajador, organizando tremendas manifestaciones ante situaciones triviales en gobiernos del PP pero que en este momento, cuando más deberían presionar al Gobierno, no se les ve ni a ellos ni a los Bardem de turno que salían a las manifestaciones contra la guerra de Irak y ahora que estamos en más conflictos bélicos no han dicho 'esta boca es mí'. Como diría Cicerón, 'la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio'.